viernes, 10 de octubre de 2008

30 años en guerra (s.XVII)


Los antecedentes de la guerra de los Treinta Años son muy complejos. En el Imperio alemán continúan los enfrentamientos entre católicos y protestantes. Desde la paz de Augsburgo no se habían peleado, pero cada príncipe había impuesto su religión a sus súbditos. En 1608 se crea la Unión Evangélica Protestante, y en 1609 la Santa Liga Católica, dos ligas armadas y antagonistas.




En 1617, parecía claro que Matías, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y rey de Bohemia, iba a morir sin descendencia. Los miembros de la dinastía de los Habsburgo, a la que pertenecían también los reyes de España, se apresuraron a buscar un sucesor. El nuevo emperador, Fernando II, es un católico convencido que quería restaurar el poder del catolicismo.


Esta elección provocó el recelo de la nobleza de Bohemia, en su mayoría calvinista, que vio peligrar sus privilegios políticos y religiosos, e iniciaron una serie de revueltas en contra del emperador que culminaron con la guerra de los Treinta Años.

Cuando Fernando II envió a dos dignatarios católicos a Praga para preparar su llegada, los calvinistas de Praga los secuestraron y los arrojaron por una ventana de palacio. Este hecho es conocido como la Segunda Defenestración de Praga.


La guerra comienza entonces, dentro del propio Imperio en 1618. Bohemia no reconoce como rey a Fernando II, con lo que eligen a Federico V (jefe de la Unión Evangélica Protestante) como elector del Palatinado. Felipe III, sobrino de Fernando II, colabora con éste y obtienen una rápida victoria cerca de Praga, en 1620. El emperador ocupa Bohemia, Moravia y el Palatinado.


En 1621 muere Felipe III y le sucede Felipe IV, que nombra como valido al Conde Duque de Olivares, que ve en esta guerra una oportunidad de aumentar la extensión del Imperio español y de financiar la guerra con Flandes.

En la segunda parte de la guerra, los príncipes protestantes alemanes consiguen que Dinamarca (que gobierna Cristian IV) entre en el conflicto y que Inglaterra y las Provincias Unidas financien la guerra. Fernando II se sirve de tropas mercenarias bohemias dirigidas por Wallenstein para derrotar a los protestantes e invadir Dinamarca. En 1629 se firma la paz y le son devueltas todas sus posesiones a la Iglesia Católica en los territorios protestantes.


En la tercera parte Suecia con Gustavo II Adolfo entra en el conflicto gracias a Richelieu, que la subvencionaba. La ofensiva sueca comienza siendo victoriosa, recuperan Dinamarca y el norte de Alemania, pero de nuevo Wallenstein primero y tropas españolas que acudían en ayuda del Imperio desde Milán después, lograron acabar con la amenaza sueca, que se retiró en 1635. Se firmó la paz de Praga.


Este tratado no satisfacía a los franceses, ya que los Habsburgo seguían siendo muy poderosos. Se desencadenó así la cuarta parte de la guerra. Francia, aunque país católico, entró en la guerra del bando protestante. España, en represalia destruye Champaña y Borgoña e incluso sitia París. Siguieron varias batallas sin vencedor claro. En 1643, los españoles pierden en Rocroi y al año siguiente los suecos ganaban a los imperiales cerca de Praga. Los franceses ganaron a los españoles en la batalla de Lens, y se firma la paz de Westfalia. Fernando III, nuevo emperador debe reconocer a los calvinistas y luteranos, España pierde sus posesiones italianas y las Provincias Unidas se independizan.


5 comentarios:

Rubén dijo...

Muy interesante esta guerra (y larga xD). Me ha gustado tu entrada...aunque una vez más me la has quitado de las mano ¬¬... ahora la tendré que hacer sobre la Liga Augsburgo...

J.Lasso dijo...

Excusas... xD.

sandra dijo...

ola!
somos sandri y gaby. mu wena la entrada aunk mu larga! si t llega a elegir julio nos morimos!..XD

...gaby; ...sandri

historia dijo...

si muy buena peor mu larga jose
a ver si las achicas por favor niño para la proxima hasla un poco ams pequeña porque esta como un poquito muy largo
solo ojala no la escoga julio
saludos
bye ^^

jotape dijo...

Esta meritoria y estimable pagina de la red, que en mi opinión no sólo es digna, sino también muy buena, no se merece de ninguna manera y en ningún caso que algunos le escribáis ciertos comentarios de inverosímiles características, con esos sorprendentes signos tan inauditos, peculiares e inconcebibles y con esa especie de pasmosa ortografía tan abracadabrante y chunga, porque parecen guasa, rechifla, mofa, chirigota, burla, befa, ludibrio y escarnio, cohones. He dicho.